Ya en el siglo 18, Genève hizo conocido como un importante centro para la creación y producción de relojes finos. Desde entonces, los relojeros ginebrinos se han elevado a alturas sin precedentes en el arte de la relojería. Los primeros usuarios de cronometradores eran astrónomos que fueron responsables de los inventos más significativos: el reloj de péndulo y el muelle de reloj equilibrio.